Desde el día en que mi musa es fuente de filosofía,
la verdad es que tu eres todo cuando todo es lejanía
y madre mía, vida mía ya no quiere llantos,
entre tanto las lágrimas me acompañan en silencio...
Un argumento, del más recto camino,
me habla de las métricas que yo siempre domino,
atino en el centro de la diana en la mañana
y la ventana siempre llena da esperanzas a este necio.
¡Ay! consuelo, que te quiero, ¡Ay! consuelo, que te quiero,
y me cago en la puta de oros, siempre acabo por los suelos
de este enorme coliseo, mi habitación es un templo,
tengo un camino confuso y un hermano como ejemplo,
que no os miento mis oyentes, ya no bebo agua de fuentes,
desde el día en que juzgué al inconsciente equivocadamente...
soy un astro omnipresente...
Y de repente, atajos malvinieron,
los demonios me maldicieron por ser peor que ellos,
como oís, peor que ellos,
ya no puedo vivir más si con ello me querello,
me devuelvo a mi agujero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario