¿Por qué si odio al humano a mí me toca ser humano?
esa es mi maldición vertida en paños de recuerdos,
elegí cómo vivir y no elegí vivir la vida,
no lo entiendo y entre tanto delirio rancio me pierdo.
Despedirme para siempre sería acto de egoísmo,
solo yo disfrutaría de oir de lejos el infierno,
por tanto sigo caminando aún con ceño fruncido,
busco dias soleados y entre tinta paso inviernos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario