No preguntes en que pienso, piensa en lo que me pregunto.
¿Por qué si odio al humano a mí me toca ser humano?
esa es mi maldición vertida en paños de recuerdos,
elegí cómo vivir y no elegí vivir la vida,
no lo entiendo y entre tanto delirio rancio me pierdo.

Despedirme para siempre sería acto de egoísmo,
solo yo disfrutaría de oir de lejos el infierno,
por tanto sigo caminando aún con ceño fruncido,
busco dias soleados y entre tinta paso inviernos.
Dios no está en mi azotea pues no hay techo en mis paredes.
Se que miro la misma luna que tu estás mirando,
que en mi carcel sentimientos solo viven del pasado,
y apresado... me encuentro, y fumando desespero,
pero no hay peros que valgan cuando pienso en lo que quiero.
La vida es un pañuelo bañado en sangre,
debo hostias a un puñado y perdones a mi madre,
compadres... ya no se ni lo que quiero.
Muero cada día y nadie viene a mi entierro.
¿Que no soy un Adonis? Ya lo sé, y tu eres mi Venus.
Apareces en mis sueños pa luego echarte de menos.
Todo vuelve... y no se que entender,
si un lo siento significa un te volveré a joder.
Soy naúfrago de un barco al que llamaban infancia.
Felicidad se mide en lágrimas, y no en sonrisas.
Primaveras en escasez de amor y no en promesas.
Amistades en traiciones, no en detalles de cualquiera.
Paradojas en palabras de poeta, y no en mentiras.
Maldita angustia, maldita sinfonía,
que adormece mi cabeza cada vez que empieza el día.
Con un llanto sin sentido que me recorre por dentro,
al pensar que mañana a lo mejor no te encuentro.

Me palpita el corazón a velocidad de pájaro
y el ave se sorprende alumbrada por mi faro.
Maldito miedo, maldita melancolía,
que adormece mi cabeza cada vez que empieza el día.