Cada vez que las estrellas
caen disfrazadas de sueños,
vuelvo a ser aquel pequeño
imán que atrae cada una de ellas.
Sumergido en aventuras,
irreales a mi pesar,
pero con ellas disfrutar
se hace posible con censura.
La vuelta a vuestro mundo
resulta ser decepcionante,
y un llanto deambulante
me devuelve al inframundo.
Dichoso es el dilema
entre realidad y sueños,
algún día no tendré dueños
y ambos serán mi emblema.
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